Las lluvias del 7 de mayo dejaron claro que Nuevo León no está lista para las tormentas y que el Gobierno del Estado ha fallado en proteger a la gente. El colapso por inundaciones que vivimos ayer no fue solo por el clima, sino por la falta de planeación en las obras del Metro. Mientras el gobernador presume sus proyectos en redes sociales, las calles se convierten en trampas donde los ciudadanos pierden sus autos y, lamentablemente, algunos hasta la vida.
Tragedia por tormenta y negligencia debido a un colapso por inundaciones
La tormenta de ayer se convirtió en una tragedia por tormenta cuando la corriente arrastró con todo en la ciudad. El saldo de ayer fue terrible mostrando que la ciudad está fuera de control.

Los expertos dicen que hay una clara negligencia en el drenaje pluvial porque el agua no tiene por dónde irse debido a las obras mal hechas. En avenidas como Fidel Velázquez, más de 16 carros chocaron entre sí porque el agua los movía como si fueran juguetes ante la mirada de todos.
Protección Civil no se daba abasto con tantos reportes de auxilio en avenidas que supuestamente ya estaban arregladas. No es justo que los regios tengan que salir con miedo cada vez que llueve porque el gobierno no hace su trabajo de limpiar y cuidar la ciudad.
El drenaje pluvial de la línea 4 bajo la lupa técnica
El gran problema es el drenaje pluvial de la línea 4 que atraviesa la Avenida Constitución y que fue dañado por las máquinas del Metro. Siete postes de concreto fueron enterrados justo a la mitad del tubo por donde debe pasar el agua, lo que bloquea el paso de la lluvia.
Por culpa de este error, las lluvias en Nuevo León ya no se van al río, sino que se quedan estancadas y brotan por las alcantarillas de las colonias. Es como si hubieran puesto un tapón gigante en el desagüe de la ciudad solo para no detener la construcción de las columnas del monorriel.
Los ingenieros que revisaron el lugar dicen que el metro estatal invade drenaje y que el daño es tan grave que el agua solo pasa a la mitad. Además, dejaron varillas y basura de la construcción adentro, lo que hace que se formen represas de mugre que tapan todo el sistema.
Vialidades convertidas en ríos por el colapso por inundaciones
Ayer vivimos un colapso por inundaciones que paralizó por completo a Monterrey, dejando a miles de trabajadores atrapados en el tráfico por horas. Las avenidas Gonzalitos y Ruiz Cortines se llenaron de agua porque el drenaje principal de Constitución ya no funciona como debería.
Parece que a Samuel García le urge más terminar la línea 4 del metro para la foto del Mundial que asegurar que las calles no se inunden. Ignoraron los estudios que decían que no podían perforar ahí, y ahora las consecuencias las pagamos todos los que manejamos por la ciudad.
El pavimento nuevo se está levantando y hay pozos por todos lados debido a que el agua busca salida por donde sea. Esta falta de planeación ha dejado a Monterrey con un transporte elevado que se ve bonito, pero con un subsuelo que es un peligro total para los ciudadanos.
Inseguridad hídrica y fallas estructurales en el proyecto estatal
Esta negligencia en drenaje pluvial no solo causa tráfico, sino que es un peligro real porque el agua acumulada puede debilitar las bases del Metro. El agua que se queda estancada alrededor de los pilotes genera una presión que el suelo no puede aguantar por mucho tiempo sin hundirse.
Durante las lluvias en Nuevo León de ayer, se vio cómo el suelo se empezaba a reblandecer cerca de donde están trabajando. Esto es preocupante porque demuestra que hicieron las cosas a la carrera y sin importarles si el terreno era seguro para una obra de ese tamaño.
Los diputados han pedido que se revise la obra, pero el gobierno estatal se niega a dar información clara de lo que está pasando. Mientras tanto, cada vez que llueve, el riesgo de que ocurra un accidente más grave en la zona de las obras del Metro sigue aumentando.

Promesas de reparación ignoradas ante la temporada de huracanes
El gobierno prometió que iba a arreglar el drenaje dañado desde hace meses, pero la lluvia de ayer demostró que no han movido ni un dedo. La línea 4 del metro sigue creciendo hacia arriba, pero abajo el problema sigue igual de grave y nadie se hace responsable.
La tragedia por tormenta que sufrimos ayer se pudo evitar si hubieran reparado el colector de Constitución cuando dijeron que lo harían. La soberbia de los funcionarios es tan grande que prefieren decir que todo está bien antes que aceptar que el metro estatal invade drenaje.
Si no arreglan esto pronto, lo que vivimos ayer será solo el comienzo de un futuro lleno de desastres y pérdidas para las familias. Ya basta de publicidad y de videos bonitos; lo que Nuevo León necesita es que arreglen las calles.
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