La negligencia estatal mantiene el peligro en las columnas de la línea 4 que dañaron el drenaje pluvial en Monterrey. El gobernador Samuel García Sepúlveda incumplió su promesa de reparar los daños durante Semana Santa. Por ello, persisten graves problemas de construcción en monorriel que aumentan el peligro en el metro en Constitución por posibles inundaciones y hundimientos.

Columnas del metro dañan el drenaje pluvial de forma crítica
El Gobierno del Estado olvidó su compromiso de rehabilitar la infraestructura hidráulica afectada por la nueva línea de transporte. Aunque los funcionarios anunciaron que aprovecharían el periodo vacacional para las maniobras, las máquinas nunca llegaron al sitio de la obra. Esta inacción gubernamental deja en evidencia que las prioridades de la administración naranja están lejos de la seguridad técnica necesaria.
Las columnas del Metro en Monterrey perforaron el ducto subterráneo en al menos siete puntos distintos según confirmaron recorridos periodísticos previos. La empresa contratada por el gobierno, Mota Engil, colocó los pilotes sin prever la ubicación exacta de las tuberías pluviales que protegen la vialidad. Como consecuencia directa, la capacidad hidráulica de la zona disminuyó considerablemente, generando un riesgo latente para miles de conductores diariamente.
Fuentes señalaron que el Estado ni siquiera ha notificado sobre el inicio de las remediaciones. La administración municipal esperaba coordinar un equipo de supervisión para vigilar que los trabajos cumplan con la normativa. No obstante, el silencio administrativo del Gobierno estatal impide que existan avances reales en la solución de este conflicto técnico y social.
Peligro en el metro en Constitución por falta de reparaciones estatales
Hernán Villarreal, Secretario de Movilidad, aseguró previamente que ya existía un acuerdo con las autoridades municipales para intervenir el área. La propuesta estatal contemplaba el cierre de un carril exprés en la Avenida Constitución para realizar las maniobras de parcheo. Sin embargo, la Semana Santa concluyó hace semanas y el ducto sigue quebrado bajo el peso de las estructuras masivas.
Se detectaron fallas importantes en el plan que propuso el Gobierno de Nuevo León para arreglar el desperfecto. El nuevo diseño estatal de 120 metros de largo incluye curvas peligrosas. Estas curvas podrían obstruir el flujo del agua y provocar colapsos internos durante tormentas intensas o huracanes en la región.
Por su parte, el Ayuntamiento planteó una alternativa técnica de 180 metros de longitud con una conexión totalmente recta y segura. Además, los expertos municipales sugirieron utilizar un sistema de tuneleo para no afectar la circulación vial de la transitada avenida. El Estado descartó esta opción rápidamente al argumentar que el proceso tardaría más de un año en concluirse satisfactoriamente.

Problemas de construcción en monorriel amenazan el suelo regio
Las máquinas rompieron el drenaje de concreto al hincar los postes de soporte sin realizar los estudios de suelo correspondientes. Esta ruptura permite que el agua pluvial se filtre directamente hacia las bases de las columnas del metro. El riesgo de que las columnas se muevan por la tierra remojada es una preocupación constante para los ingenieros civiles que observan la obra.
La seguridad de los conductores que pasan junto a las columnas corre peligro debido a la inestabilidad que generan las fugas subterráneas. El pavimento podría sufrir socavones si la humedad debilita la estructura de soporte de la Avenida Constitución. A pesar de las fotografías que muestran el daño en las bases de concreto, el gobierno estatal prefiere ignorar la crisis técnica en su tan anunciada como “obra estrella”.
Muchos ciudadanos se preguntan ahora si es segura la línea 4 del metro de Nuevo León bajo estas condiciones de abandono. Las autoridades estatales no atienden las solicitudes de información sobre por qué desperdiciaron el tiempo en las pasadas vacaciones. Mientras tanto, el agua estancada dentro del ducto dañado sigue erosionando silenciosamente el cimiento de la gran obra de Samuel García.
Samuel García Sepúlveda ignora los riesgos técnicos del proyecto
La soberbia institucional impide que el Gobierno estatal reconozca el error cometido por la constructora encargada del proyecto del monorriel. Prefieren mantener una imagen de avance rápido en sus redes sociales antes que detenerse a parchar el daño estructural causado. Esta actitud pone en entredicho la integridad de la obra y la transparencia con la que manejan los recursos públicos.
El ducto del agua sigue quebrado desde octubre del año pasado sin que exista una fecha clara para su rehabilitación definitiva. Lo que el gobierno de Nuevo León no dice del pluvial perforado es que su reparación ahora costará más dinero y tiempo. Los regios enfrentan un peligro innecesario debido a la falta de coordinación entre el Estado y el municipio para resolver esta falla.
Es urgente que el gobernador cumpla su palabra y ordene el inicio inmediato de las obras de remediación en el pluvial. La infraestructura de la ciudad no puede esperar a que pasen los tiempos electorales o agendas políticas personales para ser funcional. La seguridad ciudadana debe estar por encima de cualquier interés mediático o de la rapidez mal ejecutada en las obras públicas.
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