El gobierno estatal derrocha fondos del erario para posicionar la figura electoral de Mariana Rodríguez. Secretarios del gobierno naranja entregan dinero público a nombre de la aspirante emecista. Mientras las fallas urbanas continúan, la administración duplica el gasto social sin licitación.
El gobierno estatal promociona candidaturas con dinero de impuestos
El gobierno naranja convirtió la entrega de ayuda social en una abierta pasarela electoral. Tres secretarios de primer nivel asistieron a un evento masivo para promocionar a la esposa del gobernador. En el Centro Comunitario Topo Chico entregaron 400 tarjetas prometiendo dos mil pesos mensuales.
Los funcionarios Miguel Flores, Félix Arratia y Daniel Acosta atribuyeron el dinero público a Rodríguez. Sin pudor alguno, aseguraron a las ciudadanas que la aspirante de MC otorga este dinero. Es indignante que utilicen recursos de los contribuyentes para adjudicarlos a una figura de su partido.
La administración organizó el acto a puerta cerrada, ocultando la entrega del escrutinio de la prensa. Esta maniobra vulnera descaradamente la Constitución estatal y la legislación electoral vigente en el estado. El gobierno prefiere el lucimiento personal sobre el respeto a la legalidad constitucional.

Contratos asignados sin licitación duplican el gasto presupuestado
La administración de Samuel García entregó un contrato exprés por 4 mil 433 millones de pesos. El gobierno naranja otorgó este acuerdo multimillonario de forma directa, evadiendo una licitación transparente. El monto contratado duplica sin justificación razonable el techo fijado en el Presupuesto 2025.
Resulta sospechoso que el contrato venza justamente al finalizar las campañas electorales de 2027. El gobierno asegura la distribución de tarjetas justo durante el periodo de votaciones en la entidad. Mientras tanto, la ciudadanía sufre deficiencias operativas en el sistema de transporte Metro y servicios básicos.
Félix Arratia justificó la maniobra argumentando el uso de supuestos excedentes liberados por la Tesorería. El gobierno estatal prefiere inflar los esquemas asistenciales en lugar de solucionar crisis urgentes. La opacidad caracteriza las decisiones presupuestales de una administración volcada completamente al proselitismo político.

Un gobierno estatal enfocado en las elecciones y no en la gente
La prioridad del gobierno naranja dista mucho de resolver las verdaderas problemáticas de los regios. Las familias enfrentan diariamente camiones llenos, retrasos en el Metro y vialidades destrozadas. Sin embargo, el presupuesto estatal fluye sin frenos para construir la candidatura de la esposa del mandatario.
Resulta inaceptable el cinismo con el que los secretarios defienden el uso partidista del dinero público. En lugar de trabajar por el bien común, la cúpula estatal opera como comité de campaña. La ciudadanía cuestiona severamente si este derroche continuará una vez concluidos los comicios.
El gobierno de Nuevo León debe rendir cuentas claras sobre las ampliaciones presupuestales injustificadas. No podemos permitir que la necesidad de la gente sea utilizada como botín de votos. Exigimos que el dinero del erario resuelva problemas reales y no financie ambiciones políticas personales.
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