El manejo del agua de El Cuchillo volvió a encender alertas en Nuevo León tras confirmarse una reducción acelerada de su nivel. Los desfogues recientes provocaron una caída de 81 a 69 por ciento en solo un día, en un contexto marcado por la deuda hídrica con Estados Unidos y promesas estatales que hoy contrastan con la realidad.

Agua De El Cuchillo Bajo Presión Por Desfogue Reciente
El agua de El Cuchillo, principal reserva de agua potable para la zona metropolitana, registró una disminución abrupta tras la apertura de compuertas. En cuestión de horas, el embalse pasó de almacenar 913 millones de metros cúbicos a 778 millones.
La diferencia representa una pérdida de 135 millones de metros cúbicos. Se trata de un volumen considerable si se toma en cuenta la fragilidad hídrica y sequías que ha vivido el estado en años recientes. El descenso fue confirmado por cifras oficiales.
El impacto del desfogue no pasó desapercibido. La magnitud del retiro colocó nuevamente el manejo del agua en el centro del debate público.
La Dimensión Real De La Pérdida
Los 135 millones de metros cúbicos extraídos del agua de El Cuchillo equivalen a más de tres meses del consumo total de la zona metropolitana. También representan alrededor de 3.5 veces la capacidad máxima de la Presa La Boca.
Esta comparación permite dimensionar el tamaño del desfogue. No se trata de una liberación marginal. Es una extracción que reduce de forma significativa la reserva estratégica del estado.
Además, el volumen perdido supera el almacenamiento conjunto que tenían las principales presas de Nuevo León antes de la tormenta “Alberto”, en junio de 2024.
Agua De El Cuchillo Y Un Historial De Desfogues En 2025
El evento más reciente se suma a una serie de extracciones realizadas durante 2025. A lo largo del año, los desfogues al agua de El Cuchillo acumularon 410 millones de metros cúbicos.
Esa cantidad equivale a cerca de 10 meses de consumo de toda la ciudad, considerando un abasto promedio de 16 mil litros por segundo. La cifra ilustra el impacto sostenido de estas decisiones.
En enero y abril se liberaron 260 millones de metros cúbicos. A ello se añadieron otros 150 millones en el desfogue más reciente. El acumulado superó incluso el volumen total que tenían juntas las presas El Cuchillo, Cerro Prieto y La Boca antes de la recarga por lluvias.
Agua De El Cuchillo En El Contexto De La Deuda Hídrica
El desfogue de El Cuchillo está directamente relacionado con la deuda hídrica que México mantiene con Estados Unidos. El 12 de diciembre pasado, el Gobierno federal informó que entregará 249 millones de metros cúbicos a Texas entre diciembre de 2025 y enero de 2026.
Aunque no se detalló públicamente el origen total de ese volumen, fuentes agrícolas de Tamaulipas señalaron que al menos 150 millones provienen de El Cuchillo. Esa cifra coincide con el desfogue más reciente.
La Comisión Nacional del Agua evitó dar explicaciones detalladas sobre el envío del recurso. Esa falta de claridad incrementó las dudas sobre el impacto local.
Agua De El Cuchillo Tras La Sequía Y La Tormenta Alberto
Hasta mediados de 2024, Nuevo León atravesaba una de sus etapas más críticas en materia hídrica. Las presas El Cuchillo, Cerro Prieto y La Boca almacenaban apenas 381.5 millones de metros cúbicos, equivalente al 26 por ciento de su capacidad conjunta.
La tormenta “Alberto” permitió una recuperación temporal. Las lluvias recargaron los embalses y ofrecieron un respiro a la crisis. El Cuchillo alcanzó entonces niveles que devolvieron cierta estabilidad.
Sin embargo, los desfogues posteriores redujeron rápidamente ese margen. La reserva acumulada comenzó a disminuir en pocos meses.
Las Promesas Estatales
El manejo del agua de El Cuchillo también puso bajo la lupa al gobernador Samuel García, quien había asegurado que el abasto no se vería comprometido.
No obstante, la reducción acelerada del embalse contradijo ese mensaje. El desfogue masivo dejó al estado con menos agua disponible y sin explicaciones claras desde el ámbito estatal.
La diferencia entre el discurso público y los hechos observados fortaleció la percepción de una gestión deficiente del recurso.
El Silencio Institucional
Tras el desfogue, no se presentaron estrategias públicas para compensar la pérdida del agua de El Cuchillo. Tampoco se detallaron planes para garantizar el abasto ante escenarios adversos.
El silencio institucional contrastó con la dimensión de los números. Más de 400 millones de metros cúbicos liberados en un solo año colocan al estado en una posición vulnerable.
La falta de información clara incrementó la desconfianza ciudadana. El agua, como recurso básico, se convirtió nuevamente en motivo de preocupación social.
Agua De El Cuchillo Frente A Un Escenario De Riesgo
La disminución del nivel del agua de El Cuchillo reduce el margen de maniobra ante futuras sequías. Si las lluvias no se presentan con la intensidad esperada, el riesgo de nuevas restricciones aumenta.
Además, el antecedente de desfogues constantes genera incertidumbre sobre decisiones futuras. La planificación a largo plazo luce frágil.
El reto para Nuevo León será garantizar el abasto sin repetir los episodios de crisis que marcaron años recientes. La gestión del agua vuelve a ser una prueba clave.
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