La protección del ecosistema hídrico más importante de la ciudad enfrenta un nuevo obstáculo administrativo. Los representantes de Un Río en el Río manifestaron su preocupación ante la falta de avances en los compromisos pactados con el Gobierno estatal. A pesar de las promesas de apertura, las autoridades mantienen bajo reserva información crítica sobre la seguridad estructural de las nuevas obras. Esta situación pone en riesgo la integridad del Río Santa Catarina y la confianza ciudadana en la gestión de Samuel García.
Incumplen Plazos Legales Para Vigilar Obras En El Río Santa Catarina
El futuro de la infraestructura urbana parece avanzar sin el acompañamiento ciudadano que se prometió originalmente. Tras la audiencia pública del pasado 5 de diciembre, se establecieron tiempos específicos para la entrega de documentación técnica. Sin embargo, la Secretaría de Movilidad y Planeación Urbana dejó pasar la fecha límite sin entregar los expedientes correspondientes. El colectivo Un Río en el Río enfatizó que el plazo de 30 días hábiles expiró formalmente el 20 de enero.
La ausencia de esta información impide conocer si las obras de la Línea 4 cumplen con las condicionantes ambientales. Por lo tanto, los activistas consideran que el retraso administrativo constituye una falta grave a los acuerdos ambientales vigentes. El hermetismo institucional afecta no solo la transparencia, sino también la seguridad de los proyectos que se ejecutan en el cauce. En consecuencia, la organización busca alternativas para forzar la rendición de cuentas por parte de los funcionarios estatales.
Esta parálisis informativa ocurre en un momento crítico para la planeación urbana de la entidad. Mientras las máquinas continúan operando en diversos puntos del cauce, la sociedad carece de herramientas para supervisar el impacto real. Los integrantes de Un Río en el Río denunciaron que el Gobierno utilizó los pactos solo como una estrategia mediática. Por esta razón, la demanda de claridad técnica se ha vuelto la prioridad principal de los defensores del ecosistema.

El Riesgo Hidrometeorológico Y Colectivo Un Río En El Río
Uno de los puntos más delicados del pliego de acuerdos ambientales involucra directamente al Centro Nacional de Prevención de Desastres. El compromiso consistía en solicitar un estudio actualizado de riesgo hidrometeorológico para validar la seguridad de los puentes y el metro. Sin dicho análisis, no existe certeza de que las columnas instaladas soporten el flujo de agua en caso de tormentas severas. La administración de Samuel García aún no presenta evidencia de haber iniciado este trámite ante las autoridades federales.
La preocupación técnica se extiende también al proyecto del parque lineal y a las estructuras de conectividad vial. El colectivo Un Río en el Río insiste en que la celeridad de las obras no debe sacrificar la seguridad hídrica. La entrega de la evidencia completa sobre el cumplimiento de la MIA autorizada sigue siendo una deuda pendiente del Estado. Sin estos documentos, es imposible verificar si se están respetando los términos de protección a la flora y fauna local.
Andrea Villarreal, integrante del colectivo, explicó que la fecha crítica del 20 de enero pasó sin ninguna comunicación oficial. Ante el silencio de la Secretaría de Movilidad, el grupo planea acudir a la Secretaría de Participación Ciudadana para mediar. El objetivo es conseguir que el área de Planeación Urbana responda por los documentos que ya deberían ser públicos. El Río Santa Catarina requiere una vigilancia técnica estricta que hoy se encuentra bloqueada por la burocracia estatal.
La Promesa Con Un Río En El Río De Un Consejo Consultivo Ciudadano Estancada
La creación de una Contraloría Social fue otra de las columnas vertebrales de la negociación iniciada en diciembre. Este órgano permitiría que ciudadanos expertos monitorearan de cerca cada movimiento de tierra en el lecho del río. No obstante, al no cumplirse los acuerdos ambientales, la formación de este consejo consultivo permanece en el aire. Esta falta de espacios de vigilancia ciudadana deja al cauce vulnerable a decisiones unilaterales sin contrapeso técnico.
La transparencia no debería ser un proceso opcional para la administración de Samuel García en temas de alto impacto. Un Río en el Río subraya que la legitimidad de la obra pública depende directamente de su apertura al escrutinio. Sin la contraloría social, los vecinos de la metrópoli pierden su capacidad de influir en la preservación de su entorno natural. La resistencia a instalar este consejo sugiere una preferencia por la opacidad en el manejo del proyecto.

Implicaciones Para La Gestión De Samuel García En Materia Ambiental
El incumplimiento de los términos pactados genera una grieta en la narrativa de modernidad del Gobierno estatal. El Río Santa Catarina no es solo un corredor de transporte, sino el regulador térmico y ambiental más importante de la zona. Si el colectivo Un Río en el Río no recibe respuesta, el conflicto podría escalar a instancias judiciales o internacionales. La falta de cumplimiento en los tiempos firmados abre la puerta a recursos legales que podrían detener las obras.
Finalmente, la sociedad civil espera que la Secretaría de Movilidad rectifique su postura y entregue la información solicitada. La protección del medio ambiente exige acciones concretas más allá de los comunicados de prensa celebrados en diciembre. El Río Santa Catarina merece una intervención que respete tanto la movilidad como la seguridad hídrica de todos los ciudadanos. Solo la transparencia absoluta podrá garantizar que el progreso urbano no se convierta en un desastre ecológico futuro.
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